La investigación de supuestos abusos de un agente federal de la policía alemana a refugiados sigue su curso, y parece que sus colegas fueron conscientes de ello durante algún tiempo pero prefirieron no decir nada. El incidente (y el silencio de los colegas del agente) pone en cuestión la cultura de las fuerzas de seguridad de Alemania.
La organización de refugiados PRO ASYL solicita la acusación penal de los cómplices tácitos, ya que es una infracción penal que los agentes de policía no intervengan cuando sean testigos de abusos a los detenidos por parte de un compañero. "El escándalo dentro del escándalo es la falta de respuesta de los confidentes con uniforme de policía", señala PRO ASYL.
¿Por qué no dijeron nada?
Los agentes que dudan si informar inmediatamente de las infracciones cometidas por sus colegas son culpables de obstrucción de la justicia. De acuerdo con el código penal alemán, es un delito que puede ser castigado con multas o penas de cárcel de hasta cinco años.
El analista Raphael Behr señala al miedo como la razón principal para el silencio de los agentes. Si un mito de solidaridad manda en la comisaría y el eslogan es "Nada puede filtrarse", habrá problemas: especialmente si un miembro de la policía se aprovecha de la fuerza de su posición. El analista Thomas Feltes observa que a las fuerzas de seguridad alemanas les falta una cultura de crítica constructiva. Lo ideal parece ser una policía que no cometa errores, y puesto que eso es imposible, se ocultan las equivocaciones.
Pasos en la buena dirección
La policía federal ha sacado las primeras conclusiones del escándalo: se va a abrir una oficina de denuncias especiales para hacer posible la recepción de informes de cualquier miembro de las fuerzas de seguridad sin que tengan que pasar por los canales oficiales. Es un primer paso importante.
La organización de derechos públicosHumanistische Union ha criticado el hecho de que esta oficina de denuncias esté situada dentro de las oficinas de la policía federal, en lugar de ser independiente, y de que no acepte denuncias de las víctimas de abusos.
El Instituto Alemán de Derechos Humanos propone además la creación de una comisión independiente o una comisión investigadora parlamentaria del Bundestag alemán para esclarecer las acusaciones de abusos importantes. Afirma que de acuerdo con los convenios de derechos humanos firmados por Alemania, el país está obligado a hacerlo.